Proyecto Educativo

La colaboración mutua entre la familia y el colegio forma parte esencial de este proyecto educativo.

PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

Principios y Fundamentos del Colegio Albamar – Ideario

PRESENTACIÓN

A fin de comprender de mejor modo el PEI, Proyecto Educativo Institucional, se han elaborado tres documentos rectores del quehacer de nuestra institución: "Principios y Fundamentos del Colegio Albamar – Ideario", "Reglamento de convivencia y disciplina" y "Reglamento de Evaluación y Promoción Escolar".  Todos estos textos se encuentran en conformidad a las disposiciones de la Ley General de Educación Nº 20.370 de 2009 y a los decretos y resoluciones exentas emanadas del Ministerio de Educación.  El documento "Principios y Fundamentos del Colegio Albamar – Ideario" recoge su espíritu fundacional y una visión esencial de su Proyecto Educativo Institucional, además estos fundamentos se transforman en los principios normativos, cuya concreción práctica al ámbito de la convivencia diaria y de la disciplina escolar específica es recogida en el documento "Reglamento de Convivencia y Disciplina"; y finalmente, el "Reglamento de Evaluación y Promoción Escolar" contiene los procedimientos referidos a los aspectos de evaluación, promoción, didáctica diferenciada, necesidades educativas especiales y otros temas propios del proceso de enseñanza- aprendizaje.  No obstante esta distinción, estos textos forman un todo unitario, ya que recogen los principios, criterios, estilos, costumbres, normas, procedimientos y experiencias vigentes en el Colegio Albamar, que reflejan su espíritu y fines, y que le otorgan su fisonomía propia.

PRINCIPIOS FUNDACIONALES:

1.- Formación Cristiana Integral: El espíritu fundacional de Albamar, su razón de ser, su misión y el fin que inspira y da sentido a su Proyecto Educativo Institucional es el de colaborar con las familias y servirlas en la formación cristiana de sus hijas, lo cual incluye su formación humana integral.  Por tanto, todos los preceptos que se contienen en este texto como en el Reglamento, están en función de este espíritu fundacional.

El Colegio Albamar nació a instancias de un grupo de familias que confiaron la formación religiosa y moral de sus hijas a la Prelatura del Opus Dei.  En consecuencia, esa formación es la contenida en la doctrina de la Iglesia Católica, por lo que se hace imprescindible que los padres y apoderados de nuestras alumnas adhieran a dicha doctrina y/o apoyen la formación cristiana de sus hijas, con su ejemplo coherente y con su activa participación en las actividades que miran a dicha formación.

Por tanto, en Albamar obedecemos a las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia Católica, veneramos sus sacramentos y enseñamos a servirla con fidelidad.  La Capellanía es pieza fundamental en esta labor de formación y a nuestras alumnas se les ofrece la posibilidad de asistir a Misa con frecuencia, así como tener un contacto semanal de intimidad con Dios en el oratorio del Colegio.

Sin perjuicio de lo anterior, el Colegio respeta la libertad personal y la libertad de las conciencias de sus alumnas y de sus apoderados, lo mismo que sus convicciones religiosas, filosóficas, ideológicas y culturales; al mismo tiempo que le asiste el derecho de que se respete y aprecie su Proyecto Educativo Institucional y la formación cristiana que ofrece, los que deben ser la principal razón para incorporarse a nuestro Colegio y en ningún caso estar en contra de ello, con palabras o hechos.

Esta formación dada a las alumnas se caracteriza, de una parte, por la entrega de conocimientos doctrinales profundos y simultáneamente, por inculcar en ellos una piedad (amor a Dios) recia y sencilla, de modo que se esfuercen por ordenar cristianamente las realidades temporales de la sociedad.  Esta formación busca formar la conciencia de cada alumna a la luz de la ley moral natural y de la Revelación, para que juzgue rectamente y actúe en consecuencia.

En conformidad a lo expuesto, la asignatura de Cultura Religiosa –Ciencia Teológica y Ética en la educación Media- es importante, sin perjuicio de que en todas las asignaturas y actividades, educamos "en cristiano", poniendo lo académico al servicio de la fe, y poniendo énfasis en las Humanidades.

Las prácticas de piedad de las familias cristianas son enunciadas y fomentadas por el Colegio y recordadas a lo largo de la vida escolar con ocasión de los programas de estudio y los sacramentos que reciben las alumnas, siendo la Misa dominical, además de un mandamiento de la Iglesia, una excepcional insustituible e incuestionable ayuda para las familias.

De otra parte, en Albamar se procura materializar esta formación en el entorno inmediato de  la alumna y en obras de misericordia concretas y periódicas, con el ánimo de despertar una vocación de servicio que manifieste responsabilidad, solidaridad y agradecimiento a Dios, a través de los más necesitados.  De este modo y en resumen: la doctrina, la piedad y la caridad, son los tres pilares sobre los que se apoya la formación cristiana integral que entrega el colegio Albamar.

2.- Visión del Hombre: Todo Proyecto Educativo se inscribe necesariamente dentro de un marco filosófico y antropológico. De ahí que la formación integral que brinda Albamar, obedece a una visión cristiana del hombre, concebido como persona humana, ser subsistente de naturaleza racional, esto es, una unidad sustancial de cuerpo y alma, dotada de inteligencia y de voluntad libres.

La criatura humana, sujeto creado a imagen y semejanza de Dios, es un ser sexuado como varón y mujer, sociable por naturaleza, que se perfecciona en el don de sí, y que domina, completa y perfecciona la creación con su trabajo.  Esta visión cristiana del hombre no puede sino remitirnos a la persona de Jesucristo, que "pone de manifiesto plenamente al hombre ante sí mismo y le descubre la sublimidad de su vocación".  Así, el sentido y fin de la vida humana es, aprender a amar más y mejor y aspirar a su propia felicidad en su Creador, lo que constituye el fundamento de la inviolable dignidad de toda persona y de sus derechos fundamentales.

3.- Visión de la Educación: "Educere" es conducir a otro para que pueda obtener la perfección y la felicidad a la que está llamado, haciendo que desarrolle todas sus capacidades y virtudes.  Lo propio de la persona es ser educable; por consiguiente, la educación no se limita a la mera instrucción, sino que ha de buscar el desarrollo y perfeccionamiento armónico e integral de la personalidad, a fin de lograr una coherencia que haga verdaderamente libre al hombre en la verdad, el bien y el amor.  De ahí que la labor del educador sea humanizar y personalizar, también en buena medida, a las familias y a la sociedad.

Dentro de la formación humana integral, se destaca en Albamar, como un rasgo distintivo, una fuerte inclinación a la lectura y a la formación literaria y humanista, como una excelente forma de abrir las inteligencias y los espíritus de nuestras alumnas al patrimonio cultural de la humanidad y como un medio de formación y de perfeccionamiento insustituible.

Las humanidades son muy importantes, precisamente porque muestran a las alumnas quién es el hombre, y porque son una buena defensa en contra de las ideologías que tienen una visión parcial o reductivista de él.  La Filosofía resulta ser un medio particularmente eficaz, en el sentido humanizador y de la formación integral indicada.

En Albamar se vive una formación personalizada.  Para nosotros cada alumna es una persona única e irrepetible al que hay que atender, formar y perfeccionar, enseñándole a hacer buen uso de su libertad.  Esta educación personalizada se cumple día a día con la labor de cada una de las profesoras y directivos, y particularmente por medio de las Entrevistas con los padres a que alude el Principio 5 y de las Tutorías personales y académicas.

4.- Prioridades Formativas Estamentales: El orden de prioridades de nuestra labor formativa, es: primero los padres, segundo las profesoras y tercero las alumnas.  Esto es, lo principal son las familias a las que servimos y con las que colaboramos en su función primaria y natural de formar personas, servicio que el Colegio cumple, en primer lugar, mediante su labor docente.

En segundo lugar, nuestro cuerpo docente debe ser bien preparado e idóneo y debe estar en permanente formación y perfeccionamiento.  Así, las profesoras contribuyen directamente a que los padres ejerzan su derecho y deber de formar a sus hijas.

En tercer lugar, si bien nuestras alumnas son las destinatarias inmediatas del proceso educativo, ellas egresan con una buena formación, precisamente en la medida en que se ha puesto la prioridad en el buen ejemplo dado por los dos primeros estamentos: sus padres y sus profesoras.

5.- Colaboración Familia y Colegio:  Los padres son por naturaleza los primeros e irreemplazables educadores de sus hijas; el Colegio coopera con ellos y los representa en esta delicada tarea.  Por consiguiente, una estrecha y amable colaboración mutua entre el Colegio y los padres de familia que lo integran, se erige como el principio básico de esta relación y forma parte esencial de nuestro Proyecto Educativo Institucional.

La entrevista frecuente de ambos padres con la profesora jefe de su hija es la instancia privilegiada e irreemplazable en la que se concreta esa relación familia – Colegio, y la formación personalizada que éste brinda.  En estos encuentros de trabajo, el profesor y los padres de la alumna, como un equipo y en estrecha colaboración, intercambian información, analizan ámbitos de formación personal, elaboran planes de acción y arriban a acuerdos que suponen tareas para ambas partes, en vistas a un objetivo único y común: el mejoramiento personal de esa hija-alumna.

De los padres se espera, por tanto, una cooperación activa y efectiva en todas las actividades y objetivos del Colegio, puesto que estos últimos también son suyos.

6.- Libertad Responsable: A nuestras alumnas se les educa en una libertad responsable, esto es, se les enseña a actuar como portadores y protagonistas de su propia existencia, fortaleciendo su inteligencia y voluntad libres mediante la práctica de las virtudes, que son hábitos operativos que perfeccionan al hombre a través de su ejercicio.  Así, se van haciendo buenas estudiantes, buenas hijas, buenas alumnas, buenas ciudadanas, buenas trabajadoras, y ponen las bases imprescindibles para llegar a ser buenas profesionales, buenas madres, buenas esposas y siempre, buenas hijas de Dios. Esta labor de adquisición de virtudes –las mismas que se viven en el seno familiar-, se ordena a la formación cristiana integral ya mencionada.

El Plan de Formación especifica y aplica las virtudes concretas que interesa inculcar en cada curso, en conformidad a cada etapa de desarrollo de las alumnas.  Este Plan, más que en aprender virtudes humanas - o a través de las virtudes humanas - consiste en enseñar a ser libres para amar.

La concepción cristiana de libertad, es que siendo signo eminente de la imagen divina, está orientada hacia algo que trasciende la propia libertad: obtener y disfrutar el bien, la verdad, la belleza, el amor, la donación al otro y la propia perfección y felicidad.  "Dios confía el hombre al hombre, y es en vista de este encargo que Dios da a cada hombre, la libertad que posee una esencial dimensión relacional.  Es un gran don del Creador puesto al servicio de la persona y de su realización mediante el don de sí misma y la acogida del otro".  El compromiso con  los  otros  y  la  donación  responsable  a  los  demás,  lejos  de constituir una limitación a la libertad, la potencia y expande.

Más que algo que se tiene, la libertad es algo que se conquista.  En este sentido, toda virtud no es negación ni restricción, sino afirmación gozosa de amor.  Así, se procura que las alumnas actúen siempre con responsabilidad personal, vale decir, que se hagan cargo y que respondan personalmente de las consecuencias previstas y previsibles de sus acciones y omisiones libres, sean meritorias o reprochables.

La responsabilidad nace con el conocimiento de la verdad, reclama la necesidad de obrar conforme a la verdad conocida, y de ese modo conduce a la coherencia.  Es, por tanto, un aspecto de la libertad personal ya que un acto libre siempre termina en sus consecuencias; si somos libres, somos responsables.  "De hecho, el fin de la educación de las hijas, desde este punto de vista, es conseguir que sean responsables, que se conduzcan de acuerdo con criterios rectos y verdaderos; que respondan ante Dios, ante su conciencia, ante los demás y ante sí mismos, del uso de su libertad personal".

Las normas de convivencia y disciplina, tanto en el hogar como en el Colegio, lejos de constituir una limitación a la libertad personal de la alumna, enseñan la diferencia entre el bien y el mal moral; entre lo que le hace daño y lo que le conviene, porque lo perfecciona.  Es decir, toda normativa justa contribuye a realzar el verdadero sentido de la libertad, como "capacidad de autodeterminación responsable que se encuentra en el centro de la trascendencia propia del hombre como persona".

Esta visión de la persona y de su libertad nos lleva a enseñar a las alumnas a vivir, amar, respetar y defender la propia libertad personal y la ajena.  Así aprenden a ser mujeres de principios claros, que aman la verdad porque saben por experiencia que sólo ella las hará verdaderamente libres; y que por el contrario, lo único que puede restarles libertad es la ignorancia, la soberbia, el egoísmo, que las lleva a sentirse o a estar por sobre los demás, sin los demás y frecuentemente contra los demás.

Es por todo esto que, en la formación de las alumnas, asignamos una particular importancia a la virtud de la obediencia.  La obediencia a la autoridad legítima y a las normas justas exige ser inteligente y reflexiva, y por eso forma y enrecia la libertad responsable, supone la lealtad y lleva a la caridad.

7- Clima familiar, de veracidad, confianza, sencillez y de exigencia cariñosa: Una educación basada en la libertad responsable requiere un clima de sinceridad, confianza, sencillez, respeto, de exigencia razonable, comprensiva y cariñosa.  Esto contribuye a crear un ambiente de estudio, de trabajo bien hecho, de búsqueda de la verdad y de crecimiento personal.  Es por ello que se otorga gran importancia a la veracidad y a la honradez, en su vertiente de sinceridad.  El dejarse ayudar requiere siempre de sinceridad y humildad.

Así también, en sus normas de convivencia y disciplina, el Colegio opera como una extensión de las familias que lo integran y procura que las alumnas lo sientan como algo propio; nos resulta ajeno un ambiente de desconfianza y de sospecha.  Precisamente, Albamar se caracteriza por su ambiente de familia, de cercanía, acogimiento, naturalidad y alegría.  Este clima de libertad responsable y de exigencia comprensiva y cariñosa, precisa de la colaboración constante de padres, profesores y alumnas; requiere de convicciones bien enraizadas y de unidad de criterios educativos.

Se espera de los padres una gran lealtad para conversar todos los problemas y dificultades por las que estén pasando ellos mismos, las hijas o cualquier género de inconveniente en el Colegio y que signifique un punto de conflicto, entendiendo que con esto sólo se busca el mejoramiento mutuo, evitar juicios críticos o temerarios y resolver los problemas por un cause directo y no por la presión de grupos o democracias mal entendidas.

8.- Trabajo Bien Hecho:  Las alumnas vienen al Colegio a aprender, a trabajar mucho, bien y a conciencia, con la mayor perfección de que sean capaces. Nuestro trabajo es procurar en las alumnas un estudio serio y profundo de las asignaturas, con actitud culta e interesada, con y por amor a la verdad;  igualmente enseñamos a mostrarla, difundirla y a defenderla con fundamentos.  En consecuencia, nos interesa la excelencia académica, no como fin en sí misma sino como el mejor medio de hacer rendir los talentos y virtudes de cada uno.

El trabajo – el estudio en nuestro caso – junto con potenciar la inteligencia, es un campo abonado para la práctica de las virtudes, para vivir la libertad como un medio para servir a y los demás, potenciando la sociabilidad y el trabajo en equipo.

Sin desconocer el valor de un trabajo con buenos resultados visibles, valoramos de modo especial el trabajo silencioso, desinteresado, abnegado, perseverante y humilde, realizado con espíritu de servicio y rectitud de intención, cuidando las cosas pequeñas.  Nos interesa especialmente el trabajo en clase, procurando vivirlo como la mejor hora de estudio, para lo cual se persigue un ambiente de trabajo esforzado y de aprovechamiento del tiempo.

"El saber nunca es sólo obra de la inteligencia....; Si quiere ser sabiduría,... ha de ser sazonado con la sal de la caridad". Nos empeñamos en buscar esa feliz conjugación de saber y amar en la que consiste la auténtica sabiduría y que finalmente nos muestra la verdadera felicidad.

9.- Nuestro Lema: "Ad Lucem Gaudentes per Virtutem ":

"A la luz, alegremente, por la virtud", el lema que está inscrito en nuestro emblema representa el sello de una alumna del  Colegio.  Vamos con alegría hacia la luz por la virtud: la luz, la búsqueda de la verdad, la belleza, el trabajo bien hecho y, sobre todo, hacia la verdad con mayúscula, a Dios, el único que llena de sentido todo quehacer humano.  Y vamos alegremente, porque la alegría es la que hace amable y cálido nuestro camino.

La persona alegre logra muchas cosas buenas. Vuelve a animar a quien se desalienta y convierte los obstáculos en desafíos.  La alegría puede convivir con el dolor y está íntimamente unida al amor.  Amar significa entrega y servicio a los demás.

La luz a la que avanzamos con alegría se alcanza por medio de las virtudes.  Con constancia, esfuerzo, responsabilidad, amistad, compromiso.

Con estos tres elementos: Luz, alegría y virtud,  se forjan mujeres valiosas, que siembran paz en el ambiente en el que se encuentren y por sobre todo saben vivir felices.

10.- Importancia de la Profesora: El respeto a la persona de la profesora, la valoración de su trabajo y la creación de un ambiente adecuado para el buen desempeño de sus tareas, forman parte de los cimientos fundacionales del colegio Albamar y constituyen una misión permanente de la Dirección.  Al dignificar el trabajo profesional de la profesora, éste se encuentra en condiciones de estimular de mejor manera el esfuerzo y el trabajo de cada una de sus alumnas.

La profesora trabaja con personas humanas que están despuntando en sus vidas; de ahí que, su grandeza al enseñar bien, lo hace cómplice de una posibilidad trascendente en la vida de sus alumnas.

La profesora de Albamar procura tener y transmitir una actitud culta respecto de su asignatura, porque trabaja con una renovada ilusión profesional.  Procura que la alumna, a través de su área académica, comprenda mejor la realidad y, en  particular, al hombre.  Una buena profesora transmite gusto y pasión  por  lo que enseña y también por la belleza del pensamiento y del conocimiento humano.  Educar es poner los fundamentos de la tarea intelectual de la alumna; es enseñar a pensar y a adquirir los hábitos intelectuales que luego servirán en la universidad, en el trabajo profesional y familiar, y en la vida misma.

De aquí que una profesora de nuestro Colegio deba ser exigente en lo académico, haciendo trabajar a sus alumnas, manteniéndolas ocupadas y 'sacando' lo mejor de ellas, de acuerdo a su edad; investiga, estudia, planifica sus clases, exige trabajo en la sala y en la casa, estudio clase a clase; orienta, aclara dudas y está disponible.  La profesora exige con autoridad, porque se exige a sí misma.

La profesora exige en disciplina, porque la buena conducta posibilita y refleja un buen nivel de trabajo y de aprovechamiento del tiempo; conoce y aplica estos Principios Normativos y el Reglamento que lo acompaña; exige respeto a su trabajo, al de las compañeras de curso, al de las demás profesoras y personal administrativo del Colegio.  Así educa la voluntad y el carácter, que son tanto o más importantes que la educación intelectual; educa la emotividad, las reacciones y la sociabilidad.

La trascendencia del principio fundacional expuesto explica la gravedad proporcional que el Reglamento asigna a las actuaciones que lo vulneren.

11.- Importancia y Sentido de las Normas Disciplinarias, y Utilidad de su Codificación: La disciplina tiene un lugar central en la vida del Colegio.  Con ella se pretende formar hábitos y criterios de trabajo, convivencia, consideración y respeto entre todos los miembros de la comunidad escolar.

Las normas de convivencia y disciplina, vistas como una herramienta más para adquirir virtudes y formar en una libertad responsable tanto en la familia como en el Colegio, están al servicio y son parte constitutiva de cualquier educación que quiera ser integral y que busque el desarrollo armónico de la personalidad. Toda norma se justifica si se dicta para salvaguardar un bien y un valor importante y valioso para una comunidad. Por tanto, es necesario el conocimiento y aceptación de estas normas por parte de las alumnas, al tiempo que el cumplimiento de las mismas y el buen ejemplo de sus profesoras, se hace indispensable a fin de que ellas operen y sean manifestación de algo vivo.

El Reglamento de Convivencia y Disciplina que complementa estos Principios, difiere de un código penal.  En educación se hace necesario un enfoque precisamente educativo, personalista y positivo, y que la sanción adecuada a cada falta contraria a un valor institucional o a una virtud humana sea analizada caso a caso, considerando las circunstancias en que fue cometida la acción o la omisión, y principalmente, que sea formativa para la alumna. Ayudamos a rectificar una conducta desviada en la alumna, trabajando en estrecha colaboración con las familias, principalmente a través de entrevistas periódicas.

El sentido de una sanción como las abajo indicadas, es adelantar a la alumna, de modo razonado, ponderado y a título de advertencia y de experiencia educativa, el dolor y la contrariedad que se podría causar a sí mismo si se desvía del orden moral objetivo y hace mal uso de su libertad; por ello es que se ponen límites claros.  Por consiguiente, en el Colegio, lo punitivo cumple una función preventiva, protectora, formativa y de ayuda a la alumna y a su familia.

Existe un mínimo de normas razonables que el Reglamento ha procurado expresar en términos positivos y que ordinariamente se transmiten de forma oral, lo que no obsta a la necesidad de contar con un texto escrito que, como el Reglamento, las recoja y ordene en un solo cuerpo normativo a objeto de dar una mayor seguridad, uniformidad, accesibilidad y eficacia formativa al conocimiento, consulta, interpretación y aplicación de dichas normas.

12.- Ámbito de Aplicación e Imperatividad de los Principios Normativos y del Reglamento de Convivencia y Disciplina: Ambas normativas se refieren respectivamente, a los principios formativos y de convivencia ya enunciados, y a la conducta que deben observar las alumnas entre sí y en relación a las profesoras y demás autoridades del Colegio.  De modo que, toda mención que las presentes disposiciones hagan respecto de la Dirección, de otras autoridades, o de las profesoras en general, y a las relaciones entre cada una de estas instancias, se formula en tanto se refiere a la conducta de las alumnas, o a las relaciones entre el Colegio y los padres.

Las normas de ambos textos son vinculantes para alumnas, padres y apoderados, profesoras y autoridades del Colegio.  En razón de ello, estos documentos se publican a fin de que todas las partes interesadas los conozcan y procuren ajustar su conducta a los mismos.  Los padres eligen libre y responsablemente matricular a sus hijas en Albamar, al considerar que nuestro Proyecto e Ideario Educativo coincide con los objetivos educativos que ellos se han planteado como familia en relación a sus hijas.  En consecuencia, la adhesión sincera y leal de los padres y apoderados a estos Principios Normativos aquí expuestos y al Reglamento que se desarrolla a continuación, se da por supuesta a causa de su obviedad lógica y de la coherencia que ella manifiesta; y por lo mismo, esa adhesión irrestricta se erige en un requisito y condición irrenunciable e indispensable para matricular y mantener a una hija en Albamar.