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Obra de Misericordia: Rogar a Dios por vivos y difuntos

Rogar a Dios por vivos y difuntos

Cuántas veces nos han dicho: "reza por mí", o "te encomiendo en mis oraciones". ¿Qué hay detrás de estas peticiones? ¿Cómo podemos ayudar a los demás con nuestras oraciones? Si de verdad lo hacemos con todo nuestro corazón, y nos dirigimos a Dios pidiendo por estas personas, estamos realizando una verdadera obra de misericordia espiritual.
Pensemos en todas aquellas personas que se acercaron a Él en el Evangelio con una fe inquebrantable, seguros de su acción, en su mayoría "pecadores, pobres, marginalizados, enfermos y atribulados, y a todos Jesucristo les manifestó su misericordia" (cf. Papa Francisco, Misericordiae vultus, n.8), y no salieron decepcionados.
Si ya es grande el bien que podemos hacer por aquellos con los que convivimos en este mundo, pensemos lo que podrá significar ayudar a un alma a llegar al gozo eterno con Dios. La séptima obra de misericordia espiritual también nos enseña a rezar por lo difuntos.
Pedir al Señor por los muertos y, de modo especial, por las almas del purgatorio, exige de nosotros ojos atentos de fe. Las almas del purgatorio ya no tienen manos físicas para pedir auxilio y misericordia. Pero eso sí, con la valentía de nuestra fe, podemos dirigir nuestras oraciones al Padre, para que cuanto antes esas almas reciban la Gloria eterna, el consuelo y la paz que tanto anhelan.
Benedicto XVI, antes de ser papa, escribía que "el hombre no dialoga en solitario con Dios, el diálogo cristiano con Dios pasa precisamente a través de los hombres, (...) este diálogo se da en el cuerpo de Cristo, en la comunión con el Hijo; comunión que es la que de verdad da al hombre la posibilidad de llamar a Dios su Padre" (cf. Joseph Ratzinger, Escatología, 176-177).
Ejercitémonos en este diálogo con Dios por medio de nuestra oración por nuestros hermanos, los hombres. Hagámoslo con una actitud llena de fe en la acción de Dios en favor de aquellos por quienes pedimos, para que nuestra oración sea escuchada, y la misericordia del Padre se haga presente en sus vidas.

Por: H. Sérgio Mourão, LC | Fuente: Catholic.net

Más sobre el año de la Misericordia: www.opusdei.cl