Izamiento Glorias Navales

A 140 años del Combate Naval de Iquique

Viernes 31 de mayo de 2019

El viernes 17 de mayo nos reunimos en un izamiento para conmemorar la Glorias Navales. Además de la declamación del poema "Arturo Prat", del chileno Óscar Jara, por parte de las alumnas de Tercero Básico, se dirigió a todas en un inspirador discurso don Juan Soto Herrera, oficial de la Armada y padre de nuestro Colegio, quien nos presentó tres ideas.
La primera idea, el gran valor que tiene el mar para nuestra Patria. Nuestra superficie marítima es cinco veces la superficie terrestre, es a través de nuestro mar que nos comunicamos con el resto del planeta y, además de ser una importante fuente para nuestra economía, Chile cuenta con la mayor extensión de parques marinos protegidos del mundo. Por todo esto, resulta muy importante cuidar, usar bien y proteger nuestro mar.
En segundo lugar, se refirió a la relevancia de recordar el 21 de mayo de 1879, fecha del Combate Naval de Iquique y Punta Gruesa y en la que se realizó por parte de un grupo de chilenos, comandados por Arturo Prat, una de las más destacadas gestas heroicas. Se trata de hechos que marcaron un hito en la Historia de Chile, pues de la Guerra del Pacífico y su desenlace dependió el modo cómo se desarrolló luego nuestra Patria.
Nos recordó algunos momentos del combate, cargados de fuerza, valentía y profunda humanidad, a través del relato, en primera persona, del guardiamarina Zegers, quien escribe pocos días después a su padre, relatando lo vivido.
Por último, la tercer idea que quiso transmitir fue la de la actualidad del heroísmo de Prat. ¿Por qué puede ser actual un acto que sucedió hace 140 años? Porque se convierte en ejemplo e inspiración. Prat no salta al abordaje del Huáscar por casualidad, sino como el fruto de una vida heroica; y cada uno de nosotros lograremos "saltar al abordaje" luchando por la integración y la verdadera amistad, trabajando con cuidado y cariño, siendo mujeres audaces y capaces de confiar en Dios, que puedan rechazar ideologías ajenas a la persona y al bien común, plenas de ideales y virtudes... Arturo Prat lo logró porque supo cuidar y cultivar en su corazón la semilla de la fidelidad a la Verdad.